
Turismo, ocio y cultura en personas mayores
El turismo, el ocio y la cultura son herramientas fundamentales para las personas mayores, permitiéndoles mantener el contacto social, combatir la soledad y promover la actividad física y cognitiva. Existe una fuerte conexión entre estas actividades y el aprendizaje a lo largo de la vida, beneficiándose del componente social de la participación.
A pesar de la falta de estudios rigurosos tanto nacionales como internacionales, las encuestas señalan que casi la mitad de las personas mayores de 65 años declaran el ocio como su actividad principal, la que ocupa la mayor parte de su tiempo. Sin embargo, no sabemos sus preferencias y conductas en el tiempo libre y los viajes, lo que dificulta el diseño de estrategias adecuadas por parte de los decisores gubernamentales.
Sí está claro que existe un perfil cambiante, ya que las personas mayores que se jubilan en la actualidad tienen mayor disponibilidad de recursos económicos y mejor salud y presentan un perfil de ocio y viajes diferente al de generaciones anteriores.
Modalidades de ocio
- Ocio sedentario: actividades pasivas como leer o ver televisión.
- Ocio doméstico: muy ligado a la socialización de las mujeres, son actividades del hogar como coser, manualidades, etc.
- Ocio social: interacción con amigos y familiares, fortaleciendo la esfera social.
- Ocio saludable y activo: realizar actividades físicas y al aire libre, como pasear, bailar, senderismo o realizar excursiones.
- Ocio del aprendizaje: formación continua para la satisfacción personal.
Factores socioeconómicos y de género ligados al ocio
- Nivel educativo y renta: en países del Sur de Europa, un mayor nivel educativo se asocia con más tiempo de ocio, aunque también con alargamiento de la vida laboral hasta más allá de la edad legal de jubilación. Las personas mayores con menor renta limitan los espacios de ocio al hogar o a espacios abiertos y gratuitos.
- Brecha de género: las mujeres mayores dedican menos tiempo al ocio que los hombres debido a la mayor carga del trabajo doméstico y las responsabilidades de cuidado tanto de mayores como de menores, perpetuando las desigualdades sociales.
Turismo en personas mayores
Siete de cada diez personas mayores de 55 años viajan al menos una vez al año y un 35% lo hace más de dos veces. Más del 70% planea realizar viajes solo por ocio.
Los destinos preferidos son entornos naturales y culturales y la mayoría prefiere alojarse en hoteles, siendo el nivel educativo el que determina en mayor medida la frecuencia de los viajes.
Por lo tanto, el acceso al turismo de los perfiles de personas mayores con menores rentas y nivel educativo se ve muy perjudicado. También actúan como barrera ante el turismo la discapacidad y la residencia en zonas rurales.
Perfiles de turistas
- Aventurero: busca nuevas experiencias, socialización y enriquecimiento. Requiere de alto poder adquisitivo.
- Científico-cultural: busca enriquecimiento intelectual a través de la cultura.
- De la familiaridad: busca experiencias para compartir en familia o para poder descansar. Suele tener menor poder adquisitivo.
Turismo social
No podemos olvidar el turismo social, con iniciativas como los programas del IMSERSO, subvencionados por el Estado o las comunidades autónomas, que facilitan el acceso a viajes, promoviendo el envejecimiento activo y la mejora de la calidad de vida.
En definitiva, el ocio y el turismo son medios para el desarrollo personal y la satisfacción de necesidades en las personas mayores, siendo crucial entender sus preferencias y barreras para diseñar estrategias que fomenten su disfrute y bienestar.
Fuente: “La población mayor en el estado del bienestar: de las políticas pasivas a las políticas activas”. Plataforma de Mayores y Pensionistas.